Paisajes de La Habana cambian por medidas contra la Covid-19

Los paisajes de la capital cubana son otros hoy con el retorno de la fase de transmisión autóctona de la Covid-19 y el reforzamiento del distanciamiento social.
Calles vacías y establecimientos cerrados impactan a la vista cuando La Habana registra el mayor número de casos positivos a la enfermedad, que llegó a la isla hace cinco meses.
El malecón habanero luce desolado sin pescadores, paseantes o parejas de enamorados que usualmente forman parte de su entorno, mientras la avenida de dos direcciones y tres carriles en cada una registra poco tránsito vehicular.
En la capital, que también es provincia, imperan medidas reforzadas de distanciamiento social, incluida la suspensión del transporte público, ausente hoy de sus calles, en particular de la usualmente concurrida calle 23, en el corazón de la ciudad.
Allí están cerrados cines, bares y restaurantes, aunque estos últimos brindan solo comida para llevar.
Lo mismo ocurre con la emblemática heladería Coppelia, remozada para el 500 aniversario de San Cristóbal de La Habana, y hoy sin usuarios a la vista.
La Plaza de Armas, en el casco histórico de La Habana Vieja también extraña a turistas extranjeros y a los vendedores de libros usados que allí ofertaban textos para variados gustos.
Es una zona también de museos, como el de los Capitanes Generales, o el Castillo de la Fuerza, que tienen en estos días de rebrote de la Covid-19 sus puertas cerradas.
El Parque Central, el Paseo del Prado, el de la Alameda de Paula y la Plaza de San Francisco de Asís apenas ven pasar a transeúntes, cuando la fórmula para prevenir el contagio es quedarse en casa.