Volcán Momotombo: Nube y fuego

Managua (PL) El volcán Momotombo, un gigante dormido durante 110 años, despierta el interés de nicaragüenses y foráneos, atraídos por una nube de gases en su cúspide y dos hilos de lava que descienden, sin peligro, por la ladera norte del coloso.
Hace pocos días, el cono de más de mil 200 metros de altura hizo erupción, un evento que en principio generó temor en las comunidades, pero cuyas consecuencias fatales para la vida humana fueron descartadas por los expertos.
La actividad no solo es considerada leve, sino que la lava derramada del cráter se proyecta por la ladera noreste del volcán –situado en el departamento de León y a unos 100 kilómetros de Managua-, donde residen muy pocos pobladores.
Por la carretera Nueva a León, dejando atrás esta capital, los cambiantes paisajes del occidente de Nicaragua muestran el cono recurrente, que se levanta a la otra orilla del lago Xolotlán con una corona de humo a ratos invisible bajo el intenso sol.
Más allá, cuando se abandona la carretera, se enfila al norte y luego el auto se interna, rumbo al sureste, en un camino rural de más de 15 kilómetros, la cercanía al Momotombo es mucho mayor y comienza a delinearse, con la lenta caída de la noche, una hoguera en lo alto del cono.
Entonces los turistas extranjeros o curiosos de otras localidades se agolpan en las márgenes de la vía o avanzan hasta la comunidad de El Papalonal para contemplar, cámara en mano, el espectáculo rotundo de dos líneas carmesí fluyendo desde la cumbre a lo lejos.
* Corresponsal de Prensa Latina en Nicaragua.
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