Danzas mexicanas: crónica de gestos, ritmo y color

México (PL) Uno de los aspectos más seductores del patrimonio cultural mexicano son sus bailes típicos, en los que cuerpo y atuendo escenifican una crónica de gestos, ritmo y color.
Coexisten innumerable bailes y danzas inspiradas en hechos y leyendas de los antepasados o del presente, costumbres y sentimientos que marcan la identidad de su pueblo y viajan el mundo como símbolos de la nación.
Entre ese gran caudal, existen los iconos como el Jarabe Tapatío, que germinó en el estado de Jalisco a mediados del siglo XIX y donde participan mariachis con sus atuendos de charros y jóvenes con sus atavíos de china poblana -traje típico de las mujeres en el estado de Puebla-.
Los hombres taconean de forma rítmica para llamar la atención de las mujeres que disfrutan y convierten en olas multicolores sus amplias enaguas.
Sobresale la danza de los Tlacololeros, del estado de Guerrero, como honra a Tláloc -la divinidad de la lluvia- para asegurar exitosas cosechas. Participan 16 danzantes, dos simbolizan al tigre y a la perra maravilla en un escenario colmado de flores. El ritmo está a cargo de la flauta y el tambor.
Los Parachicos, declarado por la Unesco Patrimonio Cultural de la Humanidad, se interpreta en la Fiesta Grande de Chiapas de Corzo, baile diligente a tres santos: Nuestro Señor de Esquípulas, San Antonio Abad y San Sebastián Mártir.
En Sonora sobresale la danza del Venado, en honor al animal silvestre que sirvió de alimento a los pueblos indígenas yaquis y mayos.
Los bailes de los Concheros, de la Tradición y la Conquista o Azteca, mantienen vivas las costumbres indígenas y rinden tributo a héroes religiosos.
* Corresponsal de Prensa Latina en México.
Em/rga/ba