Torre Eiffel: el mejor mirador para contemplar París

París (PL) Inmensa y majestuosa, la torre Eiffel es probablemente el monumento más visitado en Francia por nacionales y por los millones de extranjeros que cada año viajan al país europeo.
Pero más allá de la torre, ascender los 300 metros de altura de esa mole de hierro reserva un regalo inigualable: una vista única de París, la llamada Ciudad Luz.
Al inicio, solo es posible ver la grandeza de una urbe que parece infinita, bañada por el río Sena con sus puentes y sus barcos cargados de personas. Con el paso del tiempo, los ojos del visitante se van acostumbrando y comienzan a descubrir, poco a poco, los tesoros que guarda la capital francesa.
Bien cerca, a los pies de la torre, se extienden los Campos de Marte y terminan en la Escuela Militar. Del otro lado, aparecen los jardines de Trocadero y sus edificios en forma semicircular, que albergan importantes instituciones como el Museo del Hombre.
Un poco más lejos se divisa el Arco de Triunfo coronando la avenida de los Campos Elíseos. Entre las muchas edificaciones también es posible divisar la catedral de Notre Dame, con su inconfundible arquitectura gótica, las dos torres y el rosetón en el centro.
Al oeste descolla La Defense, barrio de edificios modernos, altos y acristalados, que contrastan claramente con el París tradicional donde predominan las edificaciones robustas, medianas, casi siempre selladas en la cima con sus áticos oscuros.
Por eso ir a la torre Eiffel es mucho más que conocer un momento gigantesco, es llevarse para siempre la imagen de la inmensidad de París.
* Corresponsales de Prensa Latina en Francia.
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