La Catrina de fiesta en México

México (PL) La Catrina resulta un distintivo de la cultura popular mexicana. Es la presencia de la obra de Diego Rivera, cautivada y a la vez sigue creando en la imaginación colores y trazos, en flores y adornos que componen los símbolos del país.
Una calavera no se parece a otra, cada rostro refleja el gusto de las diversas generaciones; niños y familias lucen el arte popular heredado de sus ancestros indígenas.
La estampa de la festividad surgió a mediados del siglo XIX. José Guadalupe Posada, de Aguascalientes, célebre por sus ilustraciones, dejó a los mexicanos La Catrina, una guasa de aquellos mestizos de indio pero que se sentían europeos.
Más tarde, el muralista Diego Rivera hizo germinar el símbolo para criticar las injusticias políticas, la miseria, como burla del mandato de Porfirio Díaz (1830-1915). Las modelos como son hoy las catrinas, una semblanza de la aristocracia de finales del siglo XIX e inicios del XX.
Para los nacionales la festividad es recordar los ancestros, a sus seres queridos, darle colorido a la vida. La muerte se refleja en cada máscara pero nadie piensa en ella.
Disfrutan de comidas tradicionales, todo decorado con flores amarillas y naranjas (cempasúchil), calaveras de azúcar, velas, incienso y serpentinas multicolores. Los manjares se combinan con tequila, agua o café con leche.
Las catrinas están de fiesta, la familia mexicana desborda la creación en un convite que pasa de generación en generación.
*Corresponsal de Prensa Latina en México.
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