Necrópolis de Colón: continente de monumentos y leyendas

La Necrópolis de Cristóbal Colón -erigida en La Habana, en la segunda mitad del siglo XIX- ocupa un lugar cimero en Latinoamérica por sus valores arquitectónicos, escultóricos e históricos.
Cientos de leyendas convergen en el sitial, algunas se mezclan de manera insospechada mediante estilos como el romántico-bizantino, el griego, el renacentista, el gótico, el art-decó, el ecléctico y el modernismo, razón por la cual al emplazamiento se le considera un museo a cielo abierto.
La gran ciudad funeraria abarca una extensión de 56 hectáreas, equivalente a 560 mil metros cuadrados, y sus 222 cuadros albergan 53 mil 360 propiedades.
Hasta el momento, ningún otro camposanto en el continente supera la riqueza de sus esculturas y formas arquitectónicas, por ello obtuvo la categoría de Monumento Nacional en 1987.
El centro geométrico lo marca la Capilla Central, exclusiva iglesia de planta octagonal en Latinoamérica y una de las pocas del mundo. Sus ventanales están cubiertos por cristales pintados al fuego, provenientes de Alemania y Polonia.
Dentro de Colón, encontramos la única ficha de dominó vinculada a un monumento fúnebre; una versión moderna de La Piedad de Miguel Ángel, esculpida por el Premio Nacional de Artes Plásticas 1995, Rita Longa; y una capilla en forma de pirámide, 60 veces más pequeña que la del faraón Kefrén en Egipto.
La única tumba sin nombre, por voluntad del fallecido, es la del eminente General de las guerras de independencia de Cuba, Máximo Gómez, quien solicitó que se le identificase solo con un retrato esculpido a relieve.
Varios sepulcros exhiben símbolos de la masonería como la escuadra y el compás con la letra G en el medio, la flor de Lis o lirio de luz, la plomada, el mallete, el ojo masónico, las dos columnas, la estrella flamígera, el altar masónico, una columna rota, entre otros.
La tumba más visitada es la de Amelia Goire de la Hoz, conocida como “La Milagrosa”, de ella se dice que fue sepultada con varios meses de gestación y al abrir el sepulcro tiempo después para enterrar al suegro de la finada a esta se le encontró abrazada a su hija. El sitio devino lugar de peregrinación bajo la creencia popular de que concede milagros.
Historias de amor, sacrificio, espiritualidad, ética, veneración, se entretejen al aire libre en Colón, fuente de leyendas y mitos, asiento de tradiciones y secretos aún por develar, eterno lugar de reencuentro.