Asalto danzario en una plaza de Hanoi

Hanoi (PL) Al paso por las calles cercanas al lago Hoan Kiem, la zona más concurrida de Hanoi, el viandante inadvertido puede llevarse cualquier sorpresa, hasta un espectáculo de danza contemporánea venido quién sabe de qué país.
El paseante está en lo suyo, quiere cumplir un programa que estuvo armando toda la semana; pero, ¿cómo resistirse al embrujo de una danza que entalla como anillo en dedo en el inopinado paisaje citadino?
A la contemplación, además, invita este gentío por cuyos rasgados ojos la danza, fina y cortante, entra como daga en vaina. Entonces, siquiera por curiosidad, el transeúnte se parquea junto a ellos. Y mira.
Pero ya está embrujado y se bebe la danza callejera en una media hora canicular, porque por estos días la temperatura en la capital vietnamita ronda los 35 grados y la humedad hace que parezcan 40.
Después averigua y conoce que esas dos chicas son la alemana Laura Keil y la japonesa Ichi Go, venidas a Vietnam para participar en el VI Encuentro Europeo-Asiático de Danza Contemporánea.
Y claro, también para regalar a los viandantes avisados o inadvertidos un espectáculo llamado algo así como La rebelión de las cintas porque estas, pegadas al suelo, parecían marcarles un destino fatal.
Bien lo sabe el que estuvo allí: solo hubo uno a quien las danzantes no consiguieron moverle ni un músculo del rostro.
Nada de extrañar. Porque desde su pedestal de granito, con esos sus inconmovibles ojos de bronce, el emperador Ly Thai To ha visto y verá llover cosas mucho más raras.
* Corresponsales de Prensa Latina en Vietnam.
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