Tu querida presencia en Sri Lanka

Hanoi (PL) En estanquillos de periódicos o en librerías; en calcomanías pegadas a los parabrisas de esos pequeños taxis llamados tuc-tuc; en las mochilas de los estudiantes; en medio de una perdida plantación cauchera o en la camiseta de un pescador del sur…
No importa donde vayas: hasta en los lugares más insospechados de esta isla del sur de Asia llamada Sri Lanka te asaltará un rostro enmarcado en melena revuelta, barba rala y boina condecorada con una estrella dorada.
Y de la gente, ni se diga. Pudiera creerse que solo los más viejos lo recuerdan, pues ya van a hacer 50 años de su muerte. O quienes estudiaron en Cuba, porque bastante que se habla de él en esa otra isla, la del Caribe.
Pero uno se lleva cada sorpresa…
Puede ocurrir, por ejemplo, que te pares en una esquina de Colombo y estos muchachones te rodeen al descubrir que eres cubano. Y claro, salen a relucir Fidel, la Sierra Maestra y habla-que-te-habla, hasta la guerrilla en Bolivia. Justo ahí, te dices: “De esto sí van a saber poco o nada”.
Pero sí que saben. Y para probártelo, el más pillo se abre la camisa y ¿qué te enseña? Ahí, estampado en su camiseta, ves el mismo rostro del tuc-tuc, ahora con un habano de dos cuartas en la boca y casi como queriéndote decir que todavía, adarga al brazo, anda por estas tierras donde estuvo en agosto de 1959…
Tu asombro no cabe en la esquina. Y en medio de la risa de los demás, aquel bribonzuelo te suelta en cingalés una andanada de la que no entiendes ni papa… Por suerte, siempre hay uno más seriecito que te lo traduce al inglés, y tú, de ahí, al español: “¿Ahora sí cree, señor, que sabemos quién fue este hombre?”
Lo dicho. En Sri Lanka no hay hora ni lugar fijo para que te sientas caído en una amistosa emboscada guerrillera fraguada por alguien de firma breve y apurada cuyo nombre no se ha dicho ni hará falta decir.
* Corresponsales de Prensa Latina en Vietnam.
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