Da Nang, una ciudad para vivir

Da Nang (PL) Usted le pregunta a los vietnamitas en qué ciudad prefieren vivir y algunos le dirán Hanoi porque capital es capital; otros, la populosa Ciudad Ho Chi Minh por su modernidad y cosmopolitismo; o Hue, con su rancio abolengo imperial… El repertorio es amplio, y la decisión, difícil.
Pero en la lista de todos, y muchas veces encabezándola, está Da Nang, esa ciudad tan al centro de Vietnam que a cualquiera se le antojaría el ombligo de ese gran gusano de seda, parado sobre la cola, que parece ser el país cuando se le representa en los mapas.
Con costas al Mar del Este, y cruzada por el anchuroso río Han, Da Nang navega entre las perfectas cuadrículas de su diseño urbano, cortado aquí y allá por numerosos rascacielos, pero no tantos ni tan anárquicamente dispuestos que agrisen el paisaje o mutilen la mirada.
Aquí se puede respirar a pulmón tendido y la luz entra fácil a la pupila. Y aunque hay muchos autos, y casi tantas motos como personas, cruzar la calle no es un ejercicio tan azaroso como en Hanoi o Ciudad Ho Chi Minh.
Las montañas que ciñen a la urbe no consiguen asfixiarla por estar lo bastante lejos como para dejarla respirar, y lo suficientemente cerca como para invitar a sus cuevas y pagodas. Sin contar el aire yodado que le llega de las playas, ninguna a más de 10 o 15 minutos del centro, yendo en auto.
De noche, la historia es otra y la misma: Da Nang se baña de luces y los cafetines, restaurantes y centros nocturnos halan al visitante de la mano y este duda entre si entrar ahora o luego de un paseo por el río Han, con esos puentes radiantes que conectan las orillas de esta urbe abierta al asombro y a la hospitalidad.
Da Nang es una ciudad para vivir. Yo, obligado a votar, no lo dudaría.

* Corresponsales de Prensa Latina en Vietnam.

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