Monumentos en honor a Martí, en la cima de La Habana

La Habana (PL) Diversos monumentos al Héroe Nacional de Cuba José Martí (1853-1895) perpetúan la imagen del Apóstol en disímiles lugares de La Habana.

A cielo abierto, efigies de aquel hombre de figura sencilla galopan a caballo y en otras se muestran pensativas, al tanto de cada movimiento de los transeúntes que disponen de algunos minutos para detallar imágenes en su honor.

Especialmente, La Habana testimonia la vida de Martí, considerado el más universal de los cubanos por la profundidad de su pensamiento y la vigencia de sus ideas independentistas, antiimperialistas y latinoamericanistas.

En su casa natal (hoy museo), en la calle Leonor Pérez (antigua Paula) No 314, en La Habana Vieja y declarada Monumento Nacional de Cuba, conviven pasajes de su vida.

En tanto que la Fragua Martiana guarda las memorias de sus días de presidio, cuando solo tenía 16 años. Allí se ubicaron las Canteras de San Lázaro, donde el joven Martí fue testigo de la crueldad del régimen colonial. Fue ese lugar lleno de dolor la cuna de su consagración como gestor de ideas independistas y contras las injusticias sociales.

Bustos del Apóstol de Cuba también adornan escuelas de todos los niveles de enseñanza para honrar sus muchos pensamientos, entre los cuales sobresale aquel de “Ser cultos es el único modo de ser libres”.

Junto a la bandera cubana, Martí corona el monumento erigido en su memoria en el mausoleo que lleva su nombre en la Plaza de la Revolución. Desde arriba, reflexivo y admirado ante el ir y venir de miles de personas, permanece atento a la ciudad que el 28 de enero de 1853 tuvo el privilegio de verlo nacer.

* Periodista de la Redacción Nacional de Prensa Latina.

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