Rickshaws inundan Nueva Delhi

La época romántica de aquellos extenuados tiradores de carretillas rickshaw, desandando cotidianamente con su pesada carga humana las atestadas calles de la India, fue dejada atrás hace ya algún tiempo por la imagen de la Nueva Delhi de hoy, inundada de millares de transportes de todo tipo, entre ellos miles y miles de triciclos motorizados de alquiler, de brillantes tonalidades en verde y amarillo.
Con motores que funcionan a base de gas natural comprimido (GNC) y muy ecológicos, incluso si se les compara con los automóviles más modernos, estos vehículos son muy útiles para burlar los frecuentes embotellamientos que se forman en las concurridas vías de ciudades a la estampa de Nueva Delhi.
Los también nombrados rickshaws automáticos, otto o tuk tuk, entre otros populares nombres, son muy eficaces en distancias cortas, sobre todo para las familias que deben llevar temprano en la mañana a sus niños a la escuela; aunque por lo regular estos carricoches son menos adecuados para recorridos largos debido a su lentitud o en los días cuando hay un intenso calor, de hasta más de 45 grados Celsius aquí en la India, además de que sus pasajeros están siempre muy expuestos a la omnipresente contaminación del aire, que se respira en una urbe de 20 millones de habitantes y dos millones de autos y motos.
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