Rostros de la solidaridad

El 5 de noviembre de 1998, llegaba a la aldea La Tinta el primer grupo de médicos cubanos que de inmediato respondía al llamado de Guatemala ante el paso del huracán Mitch, el cual arrasó con buena parte de su territorio.
Hoy la furia del Volcán de Fuego vuelve a unir a ambos pueblos desde el pasado 3 de junio en el dolor y la solidaridad. Sin embargo, el ejército de batas blancas no viene con la emergencia.
Están aquí desde hace 20 años llevando salud y amor a los rincones más recónditos de la geografía nacional, solo que ahora una brigada multidisciplinaria refuerza a sus compañeros en el sureño departamento de Escuintla, uno de los más golpeados por la catástrofe natural.
La batalla se concentra en los albergues, donde miles de damnificados que lo han perdido todo permanecen hacinados y sufren no solo heridas físicas, sino también del alma.
Sin esperar titulares en los grandes medios de prensa guatemaltecos, los galenos de la Isla cubren guardias de 24 horas en cuatro de estos centros, evalúan la situación epidemiológica y emprenden acciones preventivas.
Les basta recibir el agradecimiento de la gente más humilde con un ¡Dios los bendiga¡
raj/mmc/ba