Catedral de La Habana, obligada a la soledad por la Covid-19 en Cuba

La Habana, 21 may (Prensa Latina) Siempre llena de turistas nacionales y extranjeros, la magnífica Catedral de La Habana en Cuba permanece hoy cerrada a causa del confinamiento obligatorio que impuso la Covid-19. Esta joya de la arquitectura de la isla espera por los millones de visitantes que volverán un día a rezar, agradecer, jurar amor eterno, bautizar a sus pequeños o tirarse una foto para el recuerdo. Declarada por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) en 1982 Patrimonio de la Humanidad, la iglesia fue construida entre 1748 y 1832. Dentro de sus paredes de estilo barroco, el templo en forma un rectángulo de 34 x 36 metros aproximadamente, conserva un majestuoso trono con la silla en color rojo, utilizada en misa por los tres Papas que han visitado la mayor de las Antillas: Juan Pablo II, Benedicto XVI y sumo pontífice Francisco. Una de las más curiosas características de La Catedral de La Habana y que todos los visitantes notan a simple vista, son sus dos torres muy diferentes. Contraria quizás, a otras catedrales del mundo, la de La Habana, es asimétrica. Las razones de esta cualidad son simples: si se edificaban ambas torres iguales, una de ellas impediría el tránsito de los habitantes del lugar y el desahogo de las corrientes de agua en tiempo de lluvias. El gran novelista cubano Alejo Carpentier decía que la fachada de la Catedral era “música convertida en piedra.” Considerada de la corriente toscana por sus dos torres campanarios laterales, en su interior posee piso de mármol negro y blanco; y guarda tumbas de renombrados obispos. Además, cuenta con tres restaurados frescos del pintor italiano Giuseppe Perovani y sus antiguas pinturas interiores fueron realizadas por el artista francés Jean-Baptiste Vermay. La Catedral tiene tres naves y ocho capillas laterales. En la nave central permaneció un monumento funerario dedicado a Cristóbal Colón hasta 1902, cuando trasladaron las cenizas del almirante a Santo Domingo y luego a la Catedral de Sevilla. Innumerables leyendas rodean los más de 270 años de esta construcción habanera, uno de los exponentes más representativos de la arquitectura colonial en Cuba, de obligada visita para quienes lleguen, después de la pandemia, a la ciudad que cumplió recientemente 500 años.
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*Periodista en Prensa Latina