Bosque de La Habana, gran pulmón de la ciudad

Este popular paraje capitalino se extiende a lo largo de siete kilómetros aproximadamente por la ribera del río Almendares, desde la zona de Puentes Grandes hasta la desembocadura del afluente. Resulta un lugar ideal para relajarse y escapar de la atareada urbe, disfrutar de la naturaleza, tomar fotos de sus paisajes y de las ruinas arquitectónicas que se encuentran en el área. Este exuberante oasis de verdor, paz y aire fresco es el gran pulmón de la ciudad y tiene muchos senderos para recorrer. Hay sombra en casi todo el bosque, de modo que es el sitio idóneo para los días de calor. Durante el período colonial el río Casiguaguas como lo llamaban los aborígenes, libre de agentes contaminantes dotó de agua potable a la ciudad.
Por esos tiempos hubo en La Habana un obispo de apellido Almendariz y en honor a él comenzó a llamarse así. En la actualidad se pueden contemplar en sus aguas algunas ceremonias de santería, durante las cuales los asistentes llevan a cabo rituales en honor a Yemayá y se bañan en el Almendares.
De esta forma una visita al Bosque de La Habana y al río Almendares se convierte en una experiencia altamente recomendable por lo abarcadora que resulta. Permite al viajero conocer la historia, barrios y prácticas culturales que describen la idiosincrasia de la sociedad cubana, asi como entrar en contacto con un paisaje natural que deslumbra por su belleza en medio de la ciudad.
*Editora de fotografia de Prensa Latina
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