Con Ojos Agradecidos

Más de 250 000 consultas anuales, entre urgencias y electivas, y alrededor de 27 000 cirugías como promedio, en el último quinquenio, concretan el quehacer del Instituto Cubano de Oftalmología Ramón Pando Ferrer, fundado en La Habana el 14 de febrero de 1961. Considerado de referencia en la especialidad en el país e internacional es, además, colaborador de la Organización Mundial de la Salud y prestigioso formador de recursos humanos.
En Cuba el Pando Ferrer cuenta con una actividad científico-asistencia, que incluye diagnóstico, tratamiento, investigación y la introducción de nuevas tecnologías.
Con una plantilla de 827 trabajadores, una de las misiones de la entidad recae en el desarrollo e implementación de opciones diagnósticas y terapéuticas cada vez más actualizadas.
Como tantas esferas de la vida, las rutinas médicas en el Instituto Oftalmológico también se vieron afectadas por la expansión y letalidad del virus SARS-CoV-2, causante de la pandemia de la Covid-19.
En 2020 se dejaron de realizar 14 186 cirugías en comparación con las efectuadas en 2019 (25 740). Aun así, se garantizaron las urgencias y los programas prioritarios, como el del cáncer. Por ahora 4 441 pacientes permanecen en espera quirúrgica.
Tal situación implica en 2021 un reto mayor para los trabajadores del centro, el cual debe retomar la tradición asistencial de las altas cifras de servicios de consultas y cirugías experimentados antes del impacto de la pandemia.