Ciego de Ávila: Ciudad de Portales y Arquitectura Colonial

Ciego de Ávila, situada a 460 kilómetros al este de La Habana, se convirtió en capital provincial en 1976. Se caracteriza por su llano relieve, con un promedio de altitud sobre el nivel del mar de 27 metros. Es cuna de poetas, escritores y músicos.
El nombre, que designaba el hato primero y luego a la hacienda, ubicados en un «ciego» de monte (terreno llano rodeado de un bosque tupido), y se remite a fines del siglo XVI, más exactamente a 1577, fecha del trazado del citado hato.
También conocida como la ciudad de los portales, el centro histórico de Ciego de Avila posee muchas expresiones de la arquitectura colonial típica de este tipo de urbes.
La vida comercial se desarrolla fundamentalmente en el centro de la ciudad, donde se encuentra el parque «José Martí», terminado en 1895, y que ocupa el mismo sitio donde, en el año 1800, estaba la Plaza Alfonso III.
Próximo al parque se encuentran varios edificios que datan de la primera mitad del siglo XX, y a lo largo de la calle principal se levantan otros inmuebles antiguos, especialmente la Iglesia Católica (1952), muy moderna y con una arquitectura ecléctica.
En su entrada se yergue la estatua de San Eugenio de la Palma, santo patrón de la ciudad (venerado desde hace más de 300 años, que forma parte de la memoria histórica y religiosa). El parque se distinguía por su glorieta donde la Orquesta Municipal oficiaba las llamadas retretas.
Se aprecian, asimismo, numerosas mansiones de valor patrimonial, entre las que figuran el Museo de Historia, la fonda La Estrella, el Cabildo, el Hotel Sevilla, el Ayuntamiento y el Teatro Principal, este último considerado uno de los más importantes coliseos de Cuba. Muchas de las edificaciones, construidas en centurias anteriores, se someten a acciones de conservación y restauración.