Luces, petardos y fuegos artificiales en Nuevo Año hindú

Cientos de millones de indios esperaron al año 2070 de la Era Vikram en medio de luces, petardos y fuegos artificiales durante el Diwali, una festividad equivalente a la Navidad cristiana y durante la cual se reverencia en especial a Lakshmi, la diosa de la fortuna y la prosperidad.
Durante el llamado Festival de las Luces, la gente ofrendó a sus dioses frutas, dulces y “pujas” (oraciones), estrenó ropas e intercambió regalos con familiares y amigos, en medio del ensordecedor estallido de petardos y fuegos artificiales.
La pólvora y sus peligros fue una de las preocupaciones de las autoridades, que llamaron a evitar el uso de esos artilugios debido a los accidentes que provocan y a los volúmenes de humo que arrojan a la atmósfera.
Pero como en otros años, el pedido fue inútil: hasta los más furibundos conservacionistas dijeron que un Diwali sin petardos es como una comida sin “masala” (una picante mezcla de varias especias, común en la comida india).
La festividad recuerda el retorno del dios Rama a su reino de Ayodhya tras 14 años de exilio en la isla de Lanka (la actual Sri Lanka), donde venció al diablo (Ravana) en una épica batalla de la luz contra la oscuridad.
Según la leyenda, el pueblo le marcó a Rama el camino de vuelta con “diyas” (lámparas de aceite) y velas, lo cual explica las guirnaldas, las lamparillas de colores y los diversos artilugios que, hasta en las zonas más humildes, iluminaron calles, casas, comercios y edificios.
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